¿Qué es la leucemia linfoblastica aguda infantil?

¿Qué es la leucemia linfoblastica aguda infantil?

Por Abc

La leucemia en niños suele generar muchas preocupaciones en los padres. Y en especial, cuando hay algunas variantes que pueden hacer que el tránsito por esta enfermedad sea más delicado. Como es el caso de la leucemia linfoblastica aguda infantil.

La leucemia es una variante de cáncer que inicia en la médula ósea. Esto hace que la sangre que esté circulando por el organismo tenga deficiencias. De esta manera, la sangre es la que se lleva la mayor carga de la enfermedad.

¿Cuáles son los primeros síntomas de leucemia en niños?

Sus síntomas iniciales pueden ser similares a los de otras enfermedades comunes en la infancia. Eso significa que no, necesariamente, indican la presencia de leucemia. Sin embargo, si se presentan de manera persistente o se agravan, es importante buscar atención médica para una evaluación adecuada.

Los niños con leucemia pueden experimentar una sensación generalizada de cansancio y falta de energía, incluso después de un descanso adecuado. La disminución de los glóbulos rojos puede causar palidez en la piel y mucosas. E incluso donde puede ser más evidente como es el rostro, las encías y las conjuntivas.

Además, esta enfermedad puede debilitar el sistema inmunológico. Esto provoca que los niños sean más propensos a infecciones recurrentes, como resfriados, infecciones del oído y del tracto respiratorio.

Los problemas en la producción de plaquetas pueden conducir a una tendencia aumentada a sufrir hematomas, sangrado de encías, nariz o piel, y sangrado prolongado. Algunos niños, incluso, pueden experimentar dolor en los huesos o en las articulaciones, que a menudo se describe como un dolor persistente o intermitente.

Los ganglios linfáticos pueden aumentar de tamaño y volverse palpables en el cuello, las axilas o la ingle. Esto se debe a la infiltración de células leucémicas en los ganglios linfáticos.

Algunos niños pueden experimentar dolor abdominal, pérdida de apetito, pérdida de peso o vómitos.

Si tienes preocupaciones sobre la salud de tu hijo o si notas la presencia de síntomas persistentes o preocupantes, es fundamental buscar atención médica para una evaluación y un diagnóstico adecuados. Un médico especialista, como un pediatra o un hematólogo-oncólogo pediátrico.

¿Cómo comienza la leucemia linfoblástica aguda?

Esta enfermedad es un tipo de cáncer que afecta la sangre. Se caracteriza por la proliferación descontrolada de células linfoblásticas inmaduras.

Esta enfermedad puede impactar tanto a niños como a adultos. Aunque se observa con mayor frecuencia en niños.

Aunque el origen preciso de la LLA no se conoce con certeza, se cree que podría estar relacionado con mutaciones genéticas que surgen en las células inmaduras del sistema linfático. Estas mutaciones afectan el desarrollo normal y el crecimiento de las células, lo cual resulta en una producción excesiva de células linfoblásticas inmaduras.

El desarrollo de la LLA generalmente comienza en la médula ósea. Las células linfoblásticas inmaduras anómalas reemplazan a las células normales de la médula ósea. A medida que la enfermedad avanza, las células leucémicas pueden infiltrar otros tejidos y órganos.

Los síntomas de la LLA pueden variar dependiendo de la edad y el estado general del paciente. El diagnóstico de la LLA se realiza mediante dos procedimientos básicos que son los estudios de médula ósea y los de sangre. También se pueden utilizar exámenes más específicos como citogenética y biopsia de médula ósea.

Una vez confirmado el diagnóstico, su tratamiento suele consistir en quimioterapia intensiva.

Es importante tener en cuenta que el inicio y la progresión de la LLA pueden variar de una persona a otra.

¿Qué provoca la leucemia linfoblastica aguda?

La leucemia linfoblástica aguda (LLA) es causada por una combinación de factores genéticos y ambientales que interactúan de manera compleja y no completamente comprendida. Aunque la causa exacta de la LLA no se conoce en la mayoría de los casos, se han identificado ciertos factores de riesgo y alteraciones genéticas asociadas con esta enfermedad.

Uno. En muchos casos de LLA, se han identificado anomalías genéticas específicas en las células leucémicas. Estos cambios genéticos pueden alterar el funcionamiento normal de las células sanguíneas, incluyendo la proliferación y la diferenciación inadecuada de las células linfoblásticas.

Dos. Algunos casos de LLA tienen un componente hereditario, lo que significa que pueden ocurrir en familias. Se han identificado ciertos genes relacionados con la susceptibilidad a la LLA, pero la mayoría de los casos no tienen un patrón hereditario claro.

Tres.  La exposición a altas dosis de radiación ionizante, como la radioterapia utilizada para tratar otros tipos de cáncer, aumenta el riesgo de desarrollar LLA. Además, el tratamiento previo con ciertos agentes quimioterapéuticos también se ha asociado con un mayor riesgo de LLA secundaria.

Cuatro. La exposición a ciertas sustancias químicas, como el benceno y algunos productos químicos industriales. También se incluye la exposición a niveles elevados de radiación no ionizante, como el campo electromagnético.

Cinco. Con esta enfermedad se asocian algunos trastornos genéticos hereditarios. Entre estos se encuentran el síndrome de Down, el síndrome de Klinefelter y el síndrome de Bloom.

Es importante tener en cuenta que estos factores de riesgo no son la causa directa de la LLA, sino que aumentan la probabilidad de desarrollar la enfermedad. La mayoría de los casos de LLA no se pueden atribuir a una causa específica identificable.

¿Qué tan grave es la leucemia linfoblástica aguda?

La gravedad de la leucemia linfoblástica aguda (LLA) puede variar según diversos factores. Estos son la edad del paciente, el subtipo de LLA, las características genéticas de las células leucémicas y la respuesta al tratamiento. En general, la LLA es considerada una enfermedad grave, pero los avances en el diagnóstico y tratamiento han mejorado significativamente las tasas de supervivencia.

La LLA es más común en niños, y en este grupo la tasa de curación es bastante alta, con tasas de supervivencia que superan el 90%. Los niños generalmente responden bien a la quimioterapia intensiva y otros tratamientos, y tienen una mayor capacidad de tolerar los efectos secundarios.

En los adultos, la LLA suele tener un pronóstico más desafiante. La respuesta al tratamiento y las tasas de supervivencia varían según la edad del paciente y la presencia de ciertas alteraciones genéticas. En general, los adultos tienen tasas de supervivencia más bajas en comparación con los niños, aunque se han logrado mejoras significativas en los últimos años.

Es importante tener en cuenta que el pronóstico individual puede ser bastante variable y dependerá de múltiples factores.

El tratamiento para la LLA suele ser intensivo y puede incluir quimioterapia, radioterapia, inmunoterapia y, en algunos casos, trasplante de células madre. El seguimiento a largo plazo después del tratamiento es esencial para monitorear la respuesta y detectar posibles recaídas.

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Fuentes:

Asociación Mexicana de Lucha contra el Cáncer (AMLCC). https://www.amlcc.org/leucemia/

Mayo Clinic. (2019). Leucemia. 2019, de Mayo Clinic. Sitio web www.mayoclinic.org

Medline Plus. (2019). Leucemia. 2019, de Medline Plus. Sitio web medlineplus.gov

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