Cirrosis Hepática: Dieta y recomendaciones
Por Abc
Ser diagnosticado con una enfermedad delicada como la cirrosis hepática implica un cambio de vida. Aquí en Vooyfarma te daremos algunas recomendaciones y consejos de dieta, que pueden ayudarte a transitar mejor la cirrosis hepática.
Lo principal es alejar los factores que, de inicio, pudieron haber generado la enfermedad.
¿Qué es la cirrosis hepática?
Ésta es una condición crónica progresiva, cuyas principales afectaciones son en el hígado. Está caracterizada por la formación de tejido cicatricial en el órgano, lo que interfiere con su función normal. Es decir, se produce cuando el hígado ha tenido que cicatrizar más de una vez.
Esta afección puede ser el resultado de diversas causas, siendo la más común el consumo excesivo y prolongado de alcohol. También puede generarse por la infección crónica por hepatitis B o C, trastornos autoinmunes, acumulación de grasa en el hígado y enfermedades genéticas.
A medida que la cirrosis hepática avanza, el hígado se vuelve cada vez menos capaz de realizar sus funciones esenciales.
Su diagnóstico se realiza con una combinación de pruebas clínicas. Algunas pueden ser análisis de sangre para evaluar la función hepática y la presencia de ciertos marcadores, así como pruebas de imagen. Pero también se puede llegar a necesitar ecografías, tomografías computarizadas o resonancias magnéticas. En casos avanzados, puede ser necesaria una evaluación para un trasplante de hígado. Aunque no todos los pacientes son candidatos adecuados para esta opción.
El apoyo emocional y médico continuo son fundamentales para mejorar la calidad de vida y la gestión de la enfermedad.
¿Cuáles son los síntomas de la cirrosis hepática?
Entre los síntomas comunes se encuentran la fatiga persistente, pérdida de apetito y peso, náuseas y debilidad general. Además, muchos pacientes experimentan dolor abdominal y malestar. Esto es debido a la inflamación y la acumulación de líquido en el abdomen, conocida como ascitis.
Con el avance de la enfermedad, pueden surgir complicaciones más graves, como la ictericia. Ésta se manifiesta con un cambio de color en la piel hacia el amarillo; también esta coloración se da en los ojos.
Por su parte, la retención de líquidos puede provocar hinchazón en las piernas y los pies, así como sensaciones de picazón en la piel.
La cirrosis también puede afectar la coagulación sanguínea, lo que resulta en una mayor tendencia a sufrir hematomas y sangrado excesivo.
Algunos pacientes experimentan cambios en la cognición y el comportamiento. Esto ocurre por la acumulación de toxinas en el cerebro, lo que se conoce como encefalopatía hepática. Estos cambios pueden manifestarse como confusión, problemas de memoria y alteraciones del estado de ánimo.
Otros síntomas incluyen la presencia de venas agrandadas en el esófago y el estómago. Estos pueden causar sangrado peligroso si se rompen.
La debilidad del sistema inmunológico también puede llevar a un mayor riesgo de infecciones. Esta situación puede manifestarse en síntomas como fiebre persistente y mayor vulnerabilidad a enfermedades comunes. Los pacientes llegan a experimentar desequilibrios hormonales que se manifiestan en cambios en la distribución del vello corporal.
También puede presentarse la aparición de pechos agrandados en los hombres, un fenómeno conocido como ginecomastia.
¿Cuál es la dieta de una persona con cirrosis hepática?
Una persona con cirrosis hepática debe seguir una dieta equilibrada y adaptada a sus necesidades específicas. Así se mantendrá la salud del hígado y se pueden prevenir complicaciones adicionales.
Se recomienda consumir una dieta rica en nutrientes y baja en sodio. Con ésta, se reduce la acumulación de líquido en el abdomen y las piernas. Las proteínas deben provenir principalmente de fuentes magras, como pollo, pescado, legumbres y productos lácteos bajos en grasa. Este tipo de comidas ayudan a mantener la masa muscular y apoyan la función hepática.
El consumo de alimentos ricos en fibra, como frutas, verduras y cereales integrales, es esencial. Así se promueve la digestión saludable y se previene el estreñimiento, el cual puede agravar los síntomas de la cirrosis. Además, se debe limitar la ingesta de grasas saturadas y trans, y optar por grasas saludables, como las presentes en el aguacate, las nueces y el aceite de oliva.
Dado que la cirrosis hepática puede causar deficiencias nutricionales, se recomienda el consumo de suplementos vitamínicos, especialmente de vitaminas B y C, que son esenciales para la función hepática y el sistema inmunológico.
Es fundamental limitar el consumo de alcohol y evitar alimentos procesados y ricos en azúcares refinados. De hacerlo, se puede ejercer presión adicional sobre el hígado.
La hidratación adecuada es crucial, por lo que se recomienda beber suficiente agua y limitar el consumo de líquidos que contengan alcohol y cafeína. Para finalizar, es esencial controlar la ingesta de sal para prevenir la retención de líquidos.
¿Qué recomendaciones debe seguir una persona con cirrosis hepática?
En primer lugar, es fundamental abstenerse por completo de consumir alcohol. Hacerlo puede acelerar la progresión de la enfermedad. Además, es esencial mantener un peso saludable a través de una combinación de dieta equilibrada y ejercicio regular.
La vigilancia regular de los síntomas y la comunicación con el médico tratante son fundamentales para detectar y tratar cualquier complicación de manera oportuna. Se recomienda evitar el contacto con sustancias tóxicas y químicos agresivos, ya que el hígado dañado puede ser más susceptible a estas sustancias.
Además, se aconseja tomar precauciones adicionales para evitar infecciones. Estas precauciones pueden ser lavarse las manos con regularidad. También evitar el contacto cercano con personas enfermas, ya que la cirrosis hepática debilita el sistema inmunológico.
Mantener un equilibrio adecuado de líquidos en el cuerpo es esencial para prevenir la acumulación de fluidos en el abdomen y las piernas. Por esto, se recomienda limitar la ingesta de sodio y seguir las pautas dietéticas específicas recomendadas por el médico o el dietista.
En general, en el caso de ser diagnosticado con cirrosis hepática hay que cambiar la dieta que solíamos seguir. Esto, porque dicha enfermedad debilita al hígado y lo debilita ante ciertos alimentos, o productos, que solíamos consumir. En general, la dieta debe ir enfocada a proteger al hígado.
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Fuentes:
Asociación Latinoamericana para el Estudio del Hígado. https://alehlatam.org/
Amigos del Hígado. https://amhigo.com/
FundHepa. https://fundhepa.org/
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